Nos duelen las organizaciones

“Aristóteles, el gran filósofo y científico griego, proclamó en un tratado escrito en el año 350 a.C. que las mujeres tienen menos dientes que los hombres. Hoy sabemos que esto es un disparate, pero el mundo occidental lo aceptó sin reservas… […]

Resulta difícil entender cómo la gente de la Edad Media creyó semejante postulado (pese a provenir del excelso polímata), pero aun así, podríamos encontrarnos hoy día tan prisioneros de nuestras certezas como ellos. […]
Ejemplo, las empresas: ¿Es posible que nuestra visión actual del mundo limite la forma en que pensamos sobre ellas?

¿Podemos crear organizaciones libres de las patologías que suelen surgir en los lugares de trabajo, libres de politiqueos, de burocracia o de disputas internas; libres de estrés y de fatiga; de resignación, resentimientos o apatía; libres de las poses de los directivos y de la monotonía que experimentan los que están en la base de la pirámide?

¿Es posible reinventar las organizaciones, concebir un nuevo modelo que transforme el trabajo en algo productivo, satisfactorio y significativo? Y si así fuera, ¿cómo serían? ¿Cómo les damos vida?”

Frederic Laloux, en su estupenda obra, nos invita a reinventar las organizaciones, porque nos ‘duelen’ la mayoría de ellas. ¿Qué crees tú?

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